Roberto – un homosexual en el Grupo de PadresDe la Revista "10 años del Grupo de Padres de Hijos Homosexuales, Stuttgart, Alemania“ (2003) Más de uno se pregunta: ¿por qué este gay en el Grupo de Padres? Yo también me hice esta pregunta, pero - ¿por qué no? Nací en la Argentina y hace 10 años decidí viajar a Alemania para visitar a mi hermana, que vivía en Colonia. En realidad solamente debía ser una visita de pocas semanas, pero ahora, 10 años después, me sigo encontrando aquí y estoy relatando un episodio importante de mi vida. Nunca me hubiera imaginado que lo ocurrido en este lapso de tiempo hubiera sido posible. Dos años después de llegar a Stuttgart, Alemania, tuve mi „coming out“, el cual superé sin mayores problemas. Había que aclarar muchas cosas, comprenderlas, aceptarlas, y no sólo las que me concernían a mí, sino también a otras personas. Tardé algunos años para ordenar mi vida en este camino nuevo que todavía me resultaba tan extraño. Pasé noches de insomnio, conversaciones interminables con amigos, también derramé alguna lágrima, hasta que pude confirmar a mi mismo: „Soy gay“. Me costaba muchísimo nombrar la palabra „gay“ u „homosexual“. Hasta ese momento el significado de estas palabras parecía ser algo extraño, malo y prohibido, y ahora tenía que decir: „Soy gay“. Con el tiempo aprendí a aceptarme y comprenderme como homosexual, y también informar a la gente allegada referente a mi sexualidad. Habiendo adquirido hoy un gran conocimiento y comprensión del tema, no me inquieta explicar a cualquiera que me pregunte cuál es la diferencia entre homo- y heterosexualidad. El tema no me causaba mayores problemas en mi vida. Pero había un punto que representaba una gran carga para mí: mi madre, a la que veía dos veces por años, o en Alemania o en la Argentina, no sabía nada. La mayoría de mis amistades sabían de mi condición sexual, solo a mi madre, cuando me preguntaba por novia, casamiento o hijos, le mentía constantemente (mi padre había fallecido hacía un año). Tomé la decisión de confesarle de que era gay en uno de sus viajes a Alemania. Mi madre es una persona muy tolerante, frecuentemente intercedía por minorías y siempre trató de hablar con mi hermana y conmigo sobre todos los temas que nos inquietaban. Estos hechos y la buena experiencia que tuve hasta el momento con mi homosexualidad me dieron el valor y la fuerza para esta conversación. Pero todo resultó distinto a lo que me había imaginado. Yo creía que ella iba a decir: „Y bueno. En realidad me había imaginado tu vida distinta, pero lo acepto“. Ella me dejó hablar sin interrumpirme. Yo hablé casi dos horas, y cuando terminé, comenzó a llorar y me di cuenta de que para ella se había derrumbado un mundo. Le ofrecí dejarla sola esa noche dejándole para leer una Guía para Padres de Hijos Homosexuales, editado por el Centro Nacional de Educación de Salud, Colonia, Alemania. Mi hermana, que conocía mi homosexualidad, habló largamente por teléfono con ella. A la mañana siguiente mi madre se había tranquilizado y me agradeció el librito que le había dejado. Mi madre se había tranquilizado, pero solamente exteriormente. Le esperaba un tiempo difícil y solitario. Volvió a la Argentina y trató de elaborar sola este tema. No tenía a nadie con quien hablar, y tenía un gran temor de admitir a alguien (y especialmente a sí misma) que tenía un hijo homosexual. Recién muchos meses más tarde pudimos conversar abiertamente sobre el tema, y me enteré qué fue lo que la afligía, a qué le tenía miedo y qué se reprochaba a sí misma. No es fácil para un homosexual aceptar su orientación sexual, pero la va descubriendo y viviendo con el pasar del tiempo. Es un largo proceso de descubrimiento, que puede durar años. Y luego viene el momento en que tenemos que confrontar a nuestros padres bruscamente con la realidad. No hay un método que no infrinja dolor. Y generalmente estamos decepcionados cuando no pueden aceptar inmediatamente el tema, y posiblemente vean, con llanto, algo así como el fin del mundo. ¿Acaso no pedimos demasiado cuando esperamos la aceptación de hoy a mañana, si nosotros mismos necesitamos años para aceptar nuestra sexualidad? Al principio nuestros padres no ven ninguna salida, pero con el tiempo, con mucha paciencia y conversaciones con otras personas, poco a poco el tema llegará a ser una parte de sus vidas. ¿Pero cómo podía ayudar a mi madre? Ella en la Argentina y yo aquí en Alemania. Me enteré de que existía un Grupo de Padres, y decidí contactarme con él. Así un día me encontré con Erica, la madre que coordina el grupo. Tuvimos una conversación sumamente agradable, con el ofrecimiento de la ayuda que necesitaba. Erica se ofreció de escribirle a mi madre. Le agradecí inmensamente esta decisión de escribir a una persona extraña en América del Sur, sabiendo que ella misma tenía un sinfín de actividades. Este contacto por carta fue una enorme ayuda para mi madre, y le posibilitó confiarse a alguien que había tenido la misma experiencia que ella, con el mismo dolor, sentimiento de culpa y desesperación iniciales. De este modo mi madre, aún sin participar personalmente en el Grupo de Padres, fue ganando confianza y fuerzas como para comentar el tema a algunos familiares y parientes. Pero esto no fue suficiente. Como no existía este tipo de grupo en la Argentina, ella decidió, junto con la madre de una lesbiana, fundar uno, el primero en la Argentina y seguramente también en Sudamérica. Y de esta manera ella ahora está ayudando a otros padres, igual como le ayudaron a ella hace algunos años. Yo por mi parte visité una reunión del grupo de Stuttgart, porque deseaba saber de qué se trataba. Había pocos padres, pero tuvimos conversaciones muy lindas. Decidí participar activamente en el grupo, que poco a poco iba aumentando el número de participantes. Creo que mi contribución es muy positiva y ayuda a los padres a entender a sus hijos. Va mi profundo agradecimiento a todos los padres que mediante estos grupos luchan por sus propios hijos homosexuales y los derechos de todos ellos. Especialmente va mi agradecimiento a mi madre, que, a pesar de todas las dificultades nunca se rindió y sigue luchando por esta causa. |