1. AUTOESTIMA.
    APROBAR ANTE SÍ MISMO Y ANTE LOS DEMÁS

Felizmente, cada vez más frecuentemente, la homosexualidad es considerada una variante del amor y la sexualidad, que, por un lado, modifica los conceptos conocidos, y, por el otro lado, es aceptada, o, por lo menos, tolerada, por un creciente número de personas. Hoy en día las personas jóvenes de orientación homosexual pueden escuchar, leer, y ver que no son enfermas, ni culpables, ni golpeadas por el destino, ni parias. Los programas televisivos informativos, las y los docentes informados, los consejos de las y los asesores educativos, pero, sobre todo, los padres bien informados y que aman a sus hijos, refuerzan la posibilidad de que las personas jóvenes homosexuales no pierdan la autoestima y el reconocimiento de la sociedad.

"Mi hijo tuvo la siguiente experiencia: La profesora luego del recreo entró en la clase y escribió en el pizarrón: 'Tú eres un cerdo homosexual'. Luego se sentó y esperó. Naturalmente, hubo risas ahogadas, y reinó cierto desconcierto, pues lo escrito era una evidente provocación. Un alumno preguntó: '¿Qué significa eso?'. Y ella contestó: 'Es lo que les quería preguntar a ustedes, porque, justamente, vi esas palabras escritas en una pared'. Creo que fue la profesora de arte, y mi hijo en aquel entonces tenía entre 14 y 16 años de edad, es decir, una época en que nosotros aún lo ignorábamos, pero él ya lo sabía. La manera abierta de tratar el tema y la discusión formada, le han ayudado mucho."
(Ruth, madre de un gay de 28 años, en: Red homosexual, material de trabajo social y político, "Gays y sus padres").

Este modo de actuar fortalece la autoestima de las personas jóvenes, y establece las condiciones para que encuentren amigos en quienes confiar y obtengan la información necesaria sobre la homosexualidad, la cual les servirá de apoyo y los alertará sobre los peligros para la salud, pudiendo, en consecuencia, protegerse adecuadamente.

Homosexualidad como juego aceptado de la sexualidad



Comenzar una nueva vida

No es casual la existencia de personas jóvenes que abandonan sus hogares, en pequeños pueblos o ciudades, para mudarse a ciudades más importantes, que brindan mejores posibilidades de desarrollo, pues les permite respirar "el aire necesario para vivir". Esta decisión significa la separación de la familia y del entorno conocido, y el inicio de una nueva vida adecuada a sus necesidades.

Quienes emprenden este camino están dispuestos a enfrentar adversidades, para encontrar y vivir su identidad sexual. Deben soportar reacciones a menudo desdeñosas de un entorno heterosexista que considera inadmisible que una mujer sienta atracción por otra mujer, o un varón por otro varón.

La aceptación de la homosexualidad masculina crece más rápidamente

Debido a que les es más fácil a los varones que a las mujeres defender abiertamente su estilo de vida, aunque distinto del usual, el comportamiento homosexual masculino es mejor aceptado que la homosexualidad femenina.

Aún en la actualidad, las confiterías, pubs o lugares de reunión de mujeres en los centros de juventud tienen un significado amenazante para los varones. Los grupos de autoayuda para las lesbianas son infrecuentes y encuentran resistencia. Las lesbianas son poco visibles en nuestra sociedad, y carecen de ejemplos que las orienten en el proceso de asumirse.

Los varones encuentran más puntos de referencia, como personajes reconocidos en los medios de difusión o del ámbito social. Frecuentemente, colaboradores gays en la lucha contra el SIDA ofrecen conferencias en los colegios, mostrándose tal como realmente son y viven: como "verdaderos hombres" pertenecientes a una minoría, que muestran una gran sensibilidad para los aspectos problemáticos de la vida, pero, por lo demás, son tan deseosos de vida, emprendedores y dignos de reconocimiento como los varones heterosexuales.

¿Cómo se lo digo a mis padres?

La confesión de la orientación sexual a los padres, secreto cuidadosamente guardado hasta ese momento, suele ser un gran problema para los jóvenes, a menos que los padres no signifiquen nada para ellos, lo cual ocurre muy rara vez. El modo y el momento en que los hijos homosexuales se den a conocer a sus padres, depende de la calidad de la relación y el modo con que siempre fue tratado el tema de la sexualidad, y, por lo tanto, también de la homosexualidad. Es decir, dependerá de las normas familiares de superación de los conflictos personales en el hogar.

Pero esta situación ideal no es frecuente.

Los caminos posibles son variados, y dependen de las experiencias vividas en el manejo de temas íntimos en la familia. Es importante que los padres tengan presente que sus hijos no desean herirlos, sino que buscan su cercanía como personas que les significan mucho.

Confiarse a los padres tiene un significado especial


 

¿QUÉ ES LO QUE HACEN EN LA CAMA?

Tampoco para los gays y las lesbianas hay reglas fijas para la actividad sexual, existiendo pocas informaciones al respecto. Esto tiene ventajas y desventajas. Por un lado, produce temor cuando casi no existen modelos de comportamiento, por el otro, como no existe ningún "programa" fijo, se necesitan la propia fantasía y espíritu creativo.

De este modo, es posible aplicar toda la variedad de expresiones, desde un intenso cariño, caricias en todo el cuerpo, besos, suave masaje hasta la fuerte actividad pasional impulsiva. Muy difundidos son la estimulación manual y el sexo oral. Muchos gays, aunque relativamente pocos jóvenes, practican el sexo anal. Pero también para muchos heterosexuales el sexo anal es una parte de su sexualidad. Las relaciones duraderas permiten lograr una mayor variedad de experiencias corporales. Encuentros pasajeros a menudo son excitantes, pero dejan poco lugar para experiencias intensas que surgen de la unión de cuerpo y alma. Sin embargo, este tipo de encuentros es frecuente, especialmente ante la necesidad de que deben permanecer ocultos y ser organizados cuidadosamente. No son infrecuentes las relaciones casuales, aunque no son solamente propias de los gays.

Con las lesbianas es parecido. Determinante para las manifestaciones de la sexualidad es el modo en que fueron educadas, si, limitadamente, como "mujer típica", o permitiendo que expresen sus sentimientos e intereses en una forma más amplia. El sexo lesbiano puede ser suave y cariñoso, pero también duro e impetuoso, cuando no solo fueron aprendidos los comportamientos "típicamente femeninos".

En las relaciones homoeróticas la parte espiritual no siempre tiene la misma importancia. Así como en las relaciones heterosexuales, la sexualidad corporal, según la personalidad, puede concentrarse en mayor o menor grado en los órganos genitales.

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