1. INTRODUCCIÓN.
    HALLAR JUNTOS UN CAMINO

El mundo se torna más colorido y al mismo tiempo más complicado observándolo tanto desde la gran política como también desde lo pequeño de la vida cotidiana. Mucho se transforma a velocidad vertiginosa. Lo habitual pierde sentido. Surge lo nuevo que provoca curiosidad y, también, inseguridad.

La gran variedad de las necesidades, intereses y deseos de la vida contemporánea trae aparejada que se manifiesten con mayor vigor situaciones y estilos de vida diferentes. Pero esto, al mismo tiempo, despierta dudas y desconcierto, teniendo en cuenta que lo que nos está afectando no es lo usual.

Esto es especialmente válido en las áreas que nos afectan muy de cerca, en las que estamos especialmente comprometidos por la vida de relación, a la que también pertenece nuestra sexualidad.

La mayoría de las personas se ha acostumbrado a que se intercambian caricias en público, que el cuerpo desnudo ya no es tabú, que las personas jóvenes también experimenten la sexualidad antes de una relación permanente. Las mismas mujeres expresan lo que desean sexualmente, algunas organizan su vida como solteras, los niños vienen al mundo en forma extramatrimonial, y los matrimonios se divorcian cuando los cónyuges ya no vislumbran una base común para una convivencia feliz.

El mundo es variado - y nuestras posibilidades como mujer, varón y persona sexual también lo son.

 

Nuevas formas de vida

Las encuestas demuestran que cada vez más padres aprenden a aceptar los diferentes conceptos sobre la vida y el amor de sus hijos. Después de todo, en el mundo de las personas adultas tampoco ya nada es "como antes". A menudo se buscan nuevas formas y posibilidades de vida.

Las personas adultas valoran la sinceridad de las personas jóvenes y confían en que sus expectativas de amor puedan concretarse. Frecuentemente, aprenden unas de otras, pues las personas jóvenes impulsan a sus padres a desarrollar su vida de relación en forma dinámica.

La tolerancia tiene un límite

Sin embargo, tan pronto como "ser diferente" traspasa cierto límite y el hijo o la hija se apartan del rol sexual aceptado, la tolerancia peligra. Esto es válido para la mujer que en el jardín de infantes es peleadora y, cuando grande, se capacita como mecánica de automóviles, y aún más, para el varón que llora en el colegio delante de sus compañeros cuando se siente herido, y que luego se convierte en maestro de jardín de infantes.

El problema se torna aún mayor cuando los niños y jóvenes muestran cualidades que hacen sospechar la existencia de una orientación homosexual.

Tenemos ejemplos de forma de vida, socialmente respetadas, entre personas del mismo sexo en las estrellas de cine, teatro y televisión, el deporte o los artistas, pero no en la vida cotidiana de la mayoría de las personas. Esto sería debido a que las personas homosexuales, frecuentemente, no son percibidas ni aceptadas como tales. Que las personas adolescentes se sientan atraídas por otras del mismo sexo muchas veces es tolerado como una etapa de su desarrollo, pero no como una orientación que deba ser tomada en serio. Demasiadas cosas están vinculadas con la "normalidad" de la relación varón-mujer.

Esta guía informa sobre:

El texto propone estimular la conversación

Esta guía no pretende dar "recetas" y, de ninguna manera, fijar conceptos con respecto a cómo deben estructurar sus vidas las personas adolescentes, varones y mujeres, pero sí puede clarificar hechos y ayudar a las personas a encontrar el camino adecuado para sí mismas y para la sociedad. Quiere ayudar a disminuir el sufrimiento y a evitar la discriminación por ignorancia, para que la salud espiritual y corporal de las personas jóvenes sea fortalecida, pues son requisitos para la conciencia individual y la autoestima.

La conciencia individual y la autoestima son requisitos de la salud espiritual y corporal

 


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