TESTIMONIOS DE INTEGRANTES DE PFALYG

Fragmentos escritos por familiares de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros.

‚ÄúB√°sicamente, hoy he entendido que deseo para mi hijo libertad en todo sentido. Libertad que tambi√©n implica la de amar a quien su coraz√≥n y cuerpo le indiquen, m√°s all√° de normas dictadas por la mayor√≠a..‚ÄĚ

Mam√° L.

Derribar el muro. La Identidad sexual del hijo

Se me pidi√≥ intentase volcar en un escrito lo vivido. La idea me gust√≥. Al instante dije ‚ÄúS√≠‚ÄĚ, complacida. Le d√≠ forma en mi mente, r√°pidamente. Mucho m√°s cost√≥ plasmarlo en el papel. ¬ŅEra revivir, recrear mentalmente emociones tremendamente fuertes, demasiado intensas, desestabilizantes en su momento, quiz√°s? Tal vez.

Inicialmente lo iba a titular ‚ÄúDel cielo al infierno/Del infierno al cielo‚ÄĚ. Me parec√≠a apropiado. Pero hubo un cambio, porque de las dos im√°genes que se me presentaron en la memoria, al revivir ese per√≠odo tan especial de mi vida, fue m√°s v√≠vida la del muro.

C√≥mo empez√≥ aquello: Tarde serena de mayo, en el comedor de casa, caf√© de por medio. Y as√≠ simplemente recibir ‚ÄúLa terrible noticia‚ÄĚ (cual burdo t√≠tulo cinematogr√°fico), que jam√°s pens√© recibir, ni en la m√°s impensada de las pesadillas. Una noticia para la cual, la mayor√≠a de los padres no estamos preparados, y dentro de los cuales de pronto me encontr√©.
Hasta entonces, las expectativas sobre mi hijo: las normales. Sue√Īos sobre √©l: los normales. Mi vida: normal, lucha diaria, nada distinto a tantas otras vidas. Donde siempre la batalla se libraba en otros √≥rdenes. En ESE era…. inimaginable.
Pero de repente, cae como certero rayo: ‚ÄúMadre, tu hijo es gay‚ÄĚ. ‚ÄúPues no, es broma. Es broma pesada‚ÄĚ. Y r√≠o‚Ķ
Pero luego ya no r√≠o, lloro, y lloro mares enteros de l√°grimas que no logran atenuar siquiera la densa angustia que se ha cernido sobre cada c√©lula del ser. Lloro desde el alma, sin m√°s. Lloro hasta sentir que la vida se diluye en cada l√°grima derramada; en cada grito, en cada instante donde las sensaciones se mezclan, se funden una en la otra: culpa, impotencia, ignorancia, debilidades puestas de manifiesto ,rabia, violencia extra√Īa, sutil , emociones encontradas, ambivalentes chocando entre s√≠, dentro de una. Tantas cosas a la vez, tan abrumadoras‚Ķ Con tanta fuerza como para hacerme descender a lugares desconocidos. Desear dormir para no volver a despertar; desear morir, simplemente porque la vida pas√≥ a ser de TODO a NADA. En un instante.

Ese instante que se pretende borrar, volver atr√°s y sepultar.
Lo in√ļtil, cada momento. Lo inconcebible, tambi√©n.
ESA era la √ļnica VERDAD EXISTENTE, sin reversi√≥n: contundente, total.
La UNICA REALIDAD a vivir, de ahí en adelante.

Todo dio un giro vertiginoso, devastador en ese momento. De repente hab√≠a que aceptar que las expectativas ser√≠an otras, no las forjadas para √©l a trav√©s de a√Īos, largos a√Īos. Muy dif√≠cil, en verdad.
Un muro (EL MURO) que se yergue imperceptible, cada día, cual fantasma. Con la fuerza de todos los fantasmas del universo. E infranqueable. Duele, quema, lacera sentirlo. Amotina órganos, que se resisten a cumplir bien sus funciones. Se respira, come, duerme, camina, trabaja. Pero el alma emigró, parece haber sido arrancada, cuando la sensación física fue esa, literalmente.
El hijo tan amado, pas√≥ a ser un extra√Īo. Doloroso el s√≥lo recordarlo‚Ķ. Cu√°nta bajeza, inclusive para la madre que se cre√≠a una de las mejores del mundo… capaz de tama√Īa crueldad, para con el fruto de su vientre.
Largos días, meses así…pensando que eso no tendría fin. Y la vida, mientras, continuaba ajena a estas cosas tan personales, tan intrínsecas.
Hasta allí, el infierno.

Pero, y como siempre, de a poco las sombras fueron dando paso a la luz, al principio débilmente. La sinrazón, paso a la razón. El dolor ciego, al entendimiento que nace desde el QUERER, NECESITAR entender, comprender. ACEPTAR.
En definitiva, el AMOR DE MADRE, desmalezando el camino que llevaba al reencuentro con el hijo adorado.
Logrando dar el primer gran paso, entendiendo que:
Es el MISMO HIJO DE SIEMPRE con sus valores y virtudes INTACTOS; el mismo que me hizo reír y llorar, durante su crecimiento, mientras tomaba mi mano a lo largo del sendero. Y quien también me hizo aprender, en el mismo.
Entonces, ESTA era su verdadera historia, con su condici√≥n de homosexual asumida (y el largo camino que tuvo que recorrer hasta poder hacerlo). No era ya la ficticia, la que lo laceraba en silencio para no herir a su madre, ‚Äúo a la sociedad‚ÄĚ. √Čl solo tuvo que encontrar la fortaleza que requer√≠a enfrentar al mundo y poder decirlo.
Y lo hizo: un valiente, un gigante. Como tantos otros jóvenes, que deben hacer lo mismo, ante la misma situación. Camino espinoso, si lo hay, para ellos.
Mientras, yo, su mam√°, cre√≠a estar en el m√°s √≠nfimo detalle de su vida‚Ķ.e ignoraba tama√Īo dolor. Absurdo, ¬Ņverdad?.
Y, luego, humanamente errada también, infligiendo el dolor más grande, el del rechazo primario, el que más lastima al hijo.
Quiero creer que Dios ha perdonado mi actitud b√°rbara e irracional..
Por esto, sabiendo que era as√≠ ¬ŅC√≥mo no iba a luchar para derribar ese demencial muro, vulnerando d√≠a a d√≠a sus bases est√©riles?. ¬°Por favor, hab√≠a que lograrlo!. Poniendo todo en ello. Apelando a cuanto recurso existiese, y de la m√°s diversa √≠ndole… El objetivo era perentorio.
Porque vital era aceptar, desde el amor, la nueva ¬Ņnueva? condici√≥n sexual de mi hijo. Acaso: ¬Ņqui√©n le pregunt√≥ a √©l, si deseaba esa condici√≥n?. NADIE. ¬ŅCu√°l era su culpa, cu√°l su pecado? ¬ŅAcaso alguien me pregunt√≥ a m√≠, si deseaba mi heterosexualidad? Claro que no, simplemente ES AS√ć, eso es todo.

Fue mi segundo paso hacia la enmienda del gran error.
Logrado ya el objetivo, ¬°momento maravilloso, √ļnico!, eternamente inolvidable. Nuevamente poder tomar las manos de mi hijo, mirarlo a los ojos, abrazarlo fuertemente, sentir que otra vez lo proteg√≠a, como cuando era ni√Īo. Poder mostrarme, y demostrarle que el horror de largos meses, hab√≠a ya pasado. Que luch√© mucho, mucho para ello. Porque √ČL LO MEREC√ćA, y era mi absoluta obligaci√≥n vencer convencionalismos adquiridos con la vida misma.
Que empezábamos juntos un nuevo camino, diferente al esperado, por qué no decirlo, pero no por eso de menor valía.

EL MURO (construido por la estupidez humana de una supuesta buena madre) derribado por la fuerza más inmensa que existe en esta tierra. Enterrar prejuicios ancestrales, muy arraigados en nosotros. Sólo de eso se trata.
VOLVER AL CIELO, Sí:
Hijo y madre/ madre e hijo frente a frente, sin mentiras, ni tapujos. Coincidiendo en la libertad de amar, que todos nos merecemos.
Aceptando su ‚Äúdiferencia‚ÄĚ (que no es tal), para que desarrolle toda la fortaleza que necesita para enfrentar esta sociedad hip√≥crita, muchas veces.
Y fundamentalmente, brind√°ndole EL AMOR, que lo acompa√Īe, sostenga, ilumine. El que engrandece al ser humano por encima de cualquier barrera impuesta y autoimpuesta, como es este el caso. Y cu√°nto m√°s desde una madre para con su hijo, sentimiento divino dado en su m√°xima y maravillosa expresi√≥n.

Básicamente, hoy he entendido que deseo para mi hijo libertad en todo sentido. Libertad que también implica la de amar a quien su corazón y cuerpo le indiquen, más allá de normas dictadas por la mayoría.

Finalizando, fue un largo, arduo y doloroso camino.
Pero la intenci√≥n final de este relato, es dejar en claro que SE PUEDE. Con amor, voluntad, comprensi√≥n. S√ć Y S√ć, SE PUEDE. Y lo cuenta alguien con la resistencia m√°s f√©rrea a lo que le toc√≥ vivir.
Es el mensaje fundamental que quiero dejar a otros padres que comienzan a transitar este camino. A los que entiendo con todo el corazón, de verdad.
Pero crean, TODO PASA, y esto también.
Luego de esto, debemos entender que SIGUEN SIENDO EXACTAMENTE LOS MISMOS QUE ANTES. Esta simpleza, es la gran solución al dolor inicial.

Firma:
Una madre cualquiera, de un hijo como cualquier otro hijo. Con una batalla m√°s, ganada. M√°s a√ļn, ganada la guerra.

L. 27.7.2012