PREOCUPACIONES DE LOS PADRES:
Aún si los padres tuviesen, desde el comienzo o luego de superada la crisis, una actitud positiva con respecto a la orientación sexual de sus hijos, siguen manteniendo las preocupaciones por su bienestar. Los hijos viven en un mundo que no siempre los acepta. Se ha ganado mucho desde el momento que:
Cuando un gran número de prejuicios, imágenes deformadas y miedos desaparecen, es posible evaluar y analizar de manera realista el temor a la discriminación y el menosprecio. La compañía de la familia Frente a la adversidad, la resistencia de los hijos depende, en gran medida, del apoyo que brindan los padres. Una persona que se sabe acompañada por su familia y cuyos amigos son bien recibidos en su casa, rápidamente encuentra más amistades y un medio de vida fortalecedor. Al estar dispuesto a acompañar las consecuencias de la orientación sexual de su hijo o su hija, les está ayudando a superar las situaciones de violencia. Su hijo o su hija, entonces, podrán evaluar cuáles son las situaciones de peligro que sería mejor evitar, y cuáles deberían ser enfrentadas. Si su hijo o su hija se sienten seguros de su apoyo, estarán mejor capacitados para enfrentar agresiones. Este aspecto está relacionado al de la felicidad personal, la cual depende, en gran medida, de ser amado y ser capaz de amar, y tener suficiente "aire para respirar", es decir, para desarrollar sus cualidades e intereses personales. También los padres pueden sacar provecho Los padres que apoyan a sus hijos homosexuales, pueden, al mismo tiempo, crecer personalmente. La exclamación "Ayúdenme, mi hijo es homosexual", obliga a confrontar uno de los temas más importantes de nuestra vida: la sexualidad. No en forma superficial o sensacionalista, como tan a menudo es tratado por los medios de comunicación social, sino en forma personal. Vemos este tema, repentinamente, muy cercano, tan cercano, que nos aterra. Nuestro propio desarrollo sexual se vuelve consciente, las manifestaciones de solidaridad dejan de ser palabras vacías, el trato de lo extraño es puesto en tela de juicio. Una minoría distinta, no tomada demasiado en serio, repentinamente adquiere importancia. Buscamos información, mantenemos conversaciones, adquirimos nuevos conceptos. Nuestros valores tambalean y exigen una decisión concreta. Adquieren importancia la tolerancia, el amor, el respeto por la vida en su multiplicidad de exteriorizaciones, la solidaridad y la verdad. Porque se trata de personas concretas, de la felicidad de los propios hijos y de la propia paz espiritual. Es requerido el valor, la sensibilidad, la paciencia, la comprensión y la honradez. Estas cualidades modifican a una persona, y, ante todo, la hacen más madura. "Ahora puedo decir que la homosexualidad de mi hijo me cambió mucho. Mi horizonte se amplió notoriamente. Me he vuelto más sensible ante los grupos marginados. He notado que las personas homosexuales son muy queribles, tolerantes y amplias. Me han abierto mundos enteros. ¿En qué pensaba yo antes? Estaba montada sobre ese carril llamado casa, hijos, vecinos: ¿Ya limpié? ¿Qué cocinaré mañana? ¿Tenemos todos nuestra ropa en condiciones? Vale la pena transmitir estas experiencias para "llevar el tema" a la propia familia, a las amistades y a los vecinos. Esto no significa divulgarlo sin consideración con la propia familia y la receptividad del entorno. Pero es necesario ser más abierto y cuidadoso con uno mismo y con las demás personas, para lograr una mayor honestidad y aceptación. Esta actitud fortalece la situación de los hijos, así como la de los padres. El silencio, el cuidarse constantemente, el inventar mentiras cuando preguntan por los hijos, la exclusión de las parejas de los hijos de los acontecimientos familiares, el tenerlos lo menos posible en la casa - todo esto cuesta mucho esfuerzo y energía y no ayuda a nadie. Al contrario. Los padres suelen asombrarse al ver cuánta comprensión y apoyo encuentran, y que muchos temores sólo existen en su imaginación y desaparecen en la realidad. Los padres pueden contribuir a la mejora del ambiente y la tolerancia generales. Cuantas más personas homosexuales y sus familiares se muestren en forma natural, tanto más fácilmente serán eliminados los prejuicios. Se establecen redes de amistad y de encuentro entre personas homosexuales y heterosexuales, que se estiman por sus cualidades y que no están pensando continuamente si alguien tiene relaciones sexuales con una persona del otro o el mismo sexo. "Nadie garantiza una vida feliz a ninguno de nosotros, y menos a los homosexuales. ¡Pero no es necesario que quien sufre discriminación en el presente, sea infeliz en el futuro! ¡Cuánto se ha cambiado en los últimos años! Hoy en día muchas personas homosexuales se muestran como son realmente, sin recibir desprecio. Los miedos frecuentemente son remanentes infundados de una época mucho más difícil para las personas homosexuales. Por cierto, deberíamos dejar de proyectar el pasado al futuro. Al fin y al cabo las personas homosexuales no sufren debido a su orientación sexual, sino al rechazo de los demás. ¡Y por cuanto tiempo seguirá este rechazo, también depende de nosotros!"
Existe un temor muy difundido de los homosexuales ante la soledad en la vejez. Pero tampoco la heterosexualidad protege de la soledad en la vejez. Este temor también es compartido por gente que por algún motivo vive sola, y también por muchos matrimonios. La actual generación de personas adultas, y, muy especialmente, la generación siguiente de personas jóvenes son las primeras generaciones que viven y les es permitido vivir su sexualidad de maneras variadas. ¿Qué resultará de este modo de vida para su vejez? Esto aún no es previsible. Dada la confidencialidad del tema, son frecuentes los contactos breves entre personas homosexuales, que dan una gran importancia a la juventud y la atracción física. Pero también existe entre los gays y las lesbianas el anhelo de relaciones estables. También ellas y ellos tienen la necesidad de un hogar, un cobijo, la amistad, y esto no solo en la vejez. Cuanto más sea apoyada una persona en su libre desarrollo, y cuanto más la vida homosexual deje de ser un tema tabú y sea aceptada, tanto más aumenta la posibilidad de encontrar modos de vida satisfactorios, también en la vejez. |