"COMING OUT" DE LOS PADRES.
"SOCORRO, MI HIJO ES GAY, MI HIJA ES LESBIANA"

También los padres experimentan el proceso de asumirse y darse a conocer ("coming out"), luego, o quizá antes, de saber de la orientación sexual de su hija o hijo. Es decir, tienen que confrontar la nueva situación de ser padres de una hija o hijo homosexual.

Los padres muchas veces viven la revelación sin estar preparados en absoluto

 


 

Fases del proceso

También los padres pasan, más o menos rápidamente, por distintas fases de un proceso, cuya forma y rapidez dependerá del modo usual de superación de conflictos en sus vidas. Cuanto menos expectativas tengan los padres de sus hijos en esta área, tanto más fácilmente les resultará aceptarlos simplemente como son.

Son pocos los padres que tienen la suerte de poder adaptarse de a poco a la idea de que sus hijos no cumplen con los modelos existentes. Generalmente viven la confesión en forma completamente inesperada, o sólo uno, la madre o el padre, se entera.

"A mi marido no le he dicho nada del tema."

"Honestamente, en aquel momento ni siquiera lo tomé en serio, lo tomé simplemente como un capricho. Encontraba suficiente cantidad de motivos. Primero pensé en una chica. Tal vez ella lo rechazó, y por eso Bernardo se puso esta idea en su cabeza. O temía ir solo a su nuevo lugar de estudio, y por eso se juntó con ese muchacho. Me parecía imposible que realmente pudiese ser homosexual. A mi marido no le comenté nada de toda esta historia. Le caería terriblemente mal. También quiero evitar que se entere alguna persona de nuestro pueblo. Nuestra vida familiar hacia afuera sigue siendo completamente normal. Bernardo nos visita regularmente en las vacaciones. Naturalmente debe venir solo. Le dije que no toleraríamos a su amigo en nuestra casa. Bernardo, entonces, me confesó que los padres de su amigo no sabían absolutamente nada. No aceptarían la situación, seguramente no recibirían más a su hijo en su casa. Del mismo modo reaccionaría mi marido. Sería un shock enorme para él. Por eso nunca debe enterarse. Lógicamente le llama la atención de que Bernardo nunca habló de una amiga. Pero le dije que tenía otros intereses, tenía que estudiar mucho y practicaba regularmente deportes."
(Erica, 48 años; Micus, pág. 60 ss)

"Deseo que mi hijo nuevamente aprenda a amar la vida."

"No es importante que un varón ame a una mujer, o un varón ame a otro varón. El amor siempre es bueno, solamente el odio es malo. Deseo que mi hijo nuevamente aprenda a amar la vida. Naturalmente, he debido admitir que jamás tendré nietos. Tantos sueños pasan por la cabeza de uno, que luego desaparecen como pompas de jabón. Pero hay cosas peores. "
(Margarita, 54 años; Micus, pág. 120)

"He ganado en madurez y comprensión"

"Desearía que todos aquellos que hacen comentarios despectivos sobre los homosexuales, tengan un hijo gay. Entonces verían que su hijo siempre sigue siendo el mismo, aunque prefiera compartir su cama con un varón en lugar de una mujer. ¿Es esto suficiente para condenarlo? ¡Qué triste sería este mundo si todos debieran sentir de la misma manera para ser amados y reconocidos! La experiencia con Dirk me sacudió y debí transitar por un camino muy difícil. Pero he ganado en madurez y comprensión. Hoy soy mucho más abierta; no juzgo ni condeno tan fácilmente. Antes de abrir juicio, deseo saber exactamente qué hay escondido detrás del problema."
(Sigrid, 52 años; Micus, pág. 104)

Si a usted como persona de referencia adulta le fue posible construir una relación de confianza con sus hijos, ellos saben que pueden confiarle todos sus problemas. Como casos ideales, incluso, han conversado, desde un principio, sobre temas sexuales.

Estas charlas son iniciadas por el descubrimiento y mención de los órganos genitales, con la pregunta por el origen de los niños, las relaciones amorosas entre la madre y el padre, y continúan, en la época de la pubertad, sobre los temas de la seducción, los celos y el dolor de la separación.

Estar dispuestos a escuchar

Entonces el preguntar y responder suele ser un proceso mutuo de educación. Cuando los padres están dispuestos a escuchar, a interiorizarse de los problemas de sus hijos, a dar su opinión aceptando, además, que sus hijos se comporten de modo diferente, ambas partes aprenden. En este caso, la iniciativa partiría tanto de los padres como de los hijos, sin que nadie se sienta investigado o presionado.

También la pregunta sobre la orientación sexual podría formar parte de las conversaciones. Siempre habrá oportunidades. Los juegos infantiles de los roles varón-mujer bien pueden acompañarse con una observación de que también es posible el amor y la convivencia entre mujeres o entre varones.

Casi todos los niños y las niñas aprenden los términos gay y lesbiana en forma despectiva, apareciendo la curiosidad sobre su verdadero significado. Sin duda, la opinión de los padres puede ser significativa. Aunque no puedan borrar el concepto negativo predominante respecto a la homosexualidad, es posible, mediante conversaciones objetivas y abiertas, lograr que las personas jóvenes lleguen a reflexionar.

Cuando los hijos saben que, al menos, sus padres no consideran en forma despectiva a la homosexualidad, les costará menos hablar de su propia inseguridad con respecto a su orientación sexual.

¿Iniciar el tema uno mismo?

También es posible que los propios padres, a causa de una sospecha o cierto comportamiento de los hijos, aborden el tema. ¡Pero cuidado! La orientación sexual, especialmente en la fase de la inseguridad, pertenece a los temas más íntimos de una persona. Los adolescentes son hipersensibles. Preguntas demasiado insistentes podrían "cerrar la puerta" de la comunicación y poner fin a lo que, en principio, fue un diálogo abierto sobre sexualidad. Por otra parte, las personas jóvenes advierten, inmediatamente, si detrás de una pregunta se esconde un interés sincero, miedo o rechazo.

Además, sólo raras veces los signos son inequívocos en el momento en que las personas jóvenes están ocupadas en discernir si sienten mayor atracción por personas de su mismo o el otro sexo. La falta de interés por las personas del otro sexo podría significar que, por ejemplo, el deporte tiene mayor importancia. Aún las actividades homosexuales de varones o de mujeres tendrían, muchas veces, escasa relación con una orientación homosexual básica.

En general, es mejor comentar la situación primero con amigos antes que con el propio hijo. Esto ayuda a encontrar el enfoque fundamental, el momento y el tono adecuados.

¿Qué hacer cuando el hijo se quiere confesar?

Los modos de reacción de los padres ante una posible homosexualidad de los hijos, descriptos en las páginas anteriores, están basados en experiencias de adolescentes y de consejeros. Son experiencias vividas diferentemente en circunstancias distintas. Pero, de todos modos, en algún momento todas las reacciones pueden tener su significado: desde una plena aceptación hasta un completo rechazo.

La intensidad de la reacción, la duración de cada fase, y, sobre todo, el desarrollo de la relación entre padres e hijos, dependen, en gran medida, de la información previa sobre la homosexualidad que poseen los padres. De todos modos, es conveniente conocer qué es lo que sucede en los propios padres, y qué entre los padres e hijos, cuando la situación se hizo real y concreta.

Reacciones hirientes, a veces, son inevitables

Las primeras reacciones generalmente son espontáneas, impensadas, y, posiblemente, hirientes. La propia desilusión se dirige involuntariamente contra el hijo. Esta situación no siempre es evitable, dado que los padres también tienen el derecho a poseer sentimientos y, no necesariamente, a comprender de inmediato.

Posiblemente la relación sea dañada o cortada en un primer momento. Algunas personas jóvenes lo entienden, tal vez incluso están preparadas porque conocen bien a sus padres. Les dan tiempo para que ordenen sus pensamientos y recuperen su compostura. Es importante que los padres se concedan a sí mismos y al hijo un tiempo de adaptación a la nueva situación. De gran importancia resulta el paso que sigue a la recuperación delequilibrio entre sentimientos y pensamientos contradictorios.

Es el mismo hijo que continúa amando y desea seguir amado

 


 

Seguir manteniéndose en contacto

Existen padres que, en un primer arrebato, echan a sus hijos de la casa, para siempre, según su sentimiento espontáneo, y que se arrepienten, luego, de su reacción. Es de suma importancia retractarse de esta drástica medida, en cuanto surjan dudas. Sería inhumano mantener inamovible una decisión que no correspondería a la contradicciones de nuestros sentimientos y reacciones. Frecuentemente las personas jóvenes, tal vez más seguras que sus padres, tratan de retomar el contacto. Siempre debe aceptarse este gesto, aún cuando duela mucho todavía la propia herida.

Muchos padres sienten que algo terrible está interpuesto entre ellos y sus hijos. Aparecen barreras de prejuicios, previsiones negativas y miedos sobre la homosexualidad que nublan la visión del propio hijo. En esta circunstancia, es sumamente importante admitir que el hijo sigue siendo la misma persona que sigue amando y desea seguir siendo amada, que siente dolor y alegría, que, muy especialmente en esta circunstancia, busca comprensión y aceptación.

Decidirse por el propio hijo

Los padres deben decidir qué les importa más: su propio hijo, o el cumplimiento de la norma social de que los varones no pueden desear y amar a varones, y mujeres no pueden desear y amar a mujeres. Ante esta disyuntiva, la mayoría de los padres, guiados por sus sentimientos, se deciden por sus hijos, con su personalidad única. Entonces van creciendo la comprensión y aceptación, que, junto con la demostración de un renovado afecto preparan la base para un diálogo sobre las diferentes expectativas. De este modo, paulatinamente se irán desprendiendo de los propios deseos proyectados, para que les den cumplimiento, en los hijos.

Los padres necesitan tiempo y paciencia

 



¡Los padres también deben hacer algo por ellos mismos!

Las desilusiones duelen, el abandono de las propias expectativas para el futuro de los hijos entristece. Surgen las dudas, ¿qué pude haber hecho mal en el pasado?, aún sabiendo que la homosexualidad no es "aprendida" ni es una "falla". Es afectada la propia autoestima, que, no siempre, es independiente del juicio de la sociedad. ¿Qué pensará la gente de los padres de un gay o una lesbiana?

Cuando el miedo al juicio de los demás es muy grande, no tiene sentido exigirse demasiado ni introducirse demasiado rápidamente en terreno desconocido. De todos modos, es importante hablar con el hijo, preguntar todo lo que no está claro. Es decir, comunicar los propios pensamientos, los miedos, las preguntas sin respuesta, y escuchar bien las respuestas, para llegar a entender este extraño mundo, sin duda, de vida y amor.

Hablar con los demás

A muchos padres les ayuda hablar con otros homosexuales o sus padres, comunicándose además con lugares de consulta, con amigos propios o de los hijos.

"Entretanto hemos aceptado el tema. También nos pusimos en contacto con el grupo de jóvenes de nuestra ciudad. Allí había un muchacho que tenía terribles problemas con sus padres. Este muchacho de 17 años recién se iniciaba en el grupo de 'coming out', con la oposición de los padres, que le prohibieron salir, ni al grupo ni a ningún otro lado. Cuando otros muchachos lo llamaban por teléfono a su casa, los padres no los comunicaban. Mi marido y yo enseguida tuvimos el deseo de hablar con los padres, de decirles que estábamos en la misma situación y la habíamos aceptado. Recomendamos al muchacho la compra de un libro para dárselo a sus padres. Pero el muchacho estaba completamente desesperado, y dijo que sus padres no querían saber nada. Ofrecimos nuestra ayuda y dimos nuestro número telefónico. Los padres nunca nos llamaron, se mantuvieron intransigentes. Pienso que es una actitud totalmente equivocada."
(Silvia, 50 años; Micus, pág. 133)

"Después de la confesión de mi hijo Pedro, compartí mucho tiempo con él y sus amigos. Quería aprender a comprender a los homosexuales. Quería saber cómo vivían, trabajaban y amaban. Pedro confiaba totalmente, pues advirtió que mi interés por él y su entorno era genuino."
(Gerlinde, 46 años; Micus, pág. 68)

Informarse

Al igual que las personas jóvenes homosexuales, también los padres necesitan ayuda, información, asesoramiento y asistencia solidaria. La mayoría de los padres recién ahora comienza a informarse sobre la homosexualidad. Consultan diccionarios, leen libros y revistas, consultan a especialistas. Es muy conveniente la información provista por libros o revistas actualizadas, sumada al contacto con alguien que asesore y aclare la situación mediante conversaciones abiertas.

Buscar ayuda y solidaridad

En esta situación, los padres pueden recurrir a buenos amigos, y ante todo, al propio compañero, marido o esposa. Frecuentemente son las madres las primeras que procuran comprender a sus hijos, lo cual es más duro para los padres. Un hijo gay o una hija lesbiana suele significar, para muchos padres, varones, una ofensa a la propia identidad sexual, a su hombría. En consecuencia, existen dificultades para dialogar sobre este tema. La vergüenza es grande. Cuanto más también los padres varones hayan aprendido a confiarse a los demás, a hablar de sus propios conflictos, tanto menos les costará mantener el contacto con sus hijos, aunque sus desarrollos sean distintos a lo esperado.

Los padres pueden encontrar ayuda en organizaciones de asesoramiento familiar, educativo, sexual. A veces resulta más fácil confiarse en primer lugar a un profesional desconocido, antes de hablar con una persona conocida. En algunas ciudades también existen grupos de autoayuda para padres de hijos homosexuales. Es reconfortante saber que existen otras personas que están pasando por una situación similar.

"Sabíamos que, seguramente, había personas homosexuales en nuestra vecindad, y teníamos el deseo de encontrarnos con sus padres. Comencé a invitar a algunos padres de los amigos de mi hijo a mi casa. Luego nos contactamos con el grupo de padres de Düsseldorf. Hoy somos un grupo de alrededor de 30 personas, que incluyen a unos 20 hijos. Habíamos tomado la decisión de extender el grupo a los mismos, lo cual fue muy enriquecedor. Algunos jóvenes gays asisten sin sus padres, viendo a los otros padres como padres 'postizos'. La mayoría aún no lo confesó a sus propios padres, y buscan consejo acerca del mejor modo de llevarlo a cabo."
(Ruth, madre de un gay de 28 años, en "Gays y sus padres")