EN BUSCA DEL ROL PROPIO.
ACEPTARSE, SENTIRSE BIEN

Las personas se sienten bien cuando están en armonía consigo mismas y con su medio ambiente, y cuando tienen alguna cosa en común con otras y algunas otras cosas sólo con las personas de su confianza. Y cuando poseen algunas características propias que las destacan como personalidades inconfundibles.

Este es el sentimiento básico de "quererse a sí mismo", estando en armonía consigo mismo y con el propio mundo.

Sentimientos internos y expectativas externas

El sentimiento de autoestima y la conciencia individual están compuestos de partes diferentes. Son modificadas por las experiencias, con la evaluación crítica de las mismas y por el modo en que pueden ser relacionadas las necesidades, los sentimientos y pensamientos con las expectativas y presiones externas.

Cuando surgen problemas, el equilibrio personal logrado tambalea. Algunas veces sólo transitoria y superficialmente, pero, muchas veces, también a largo plazo y profundamente.

Las imágenes de los roles logran, a veces, un desarrollo transitorio, a veces permanente y profundo.



 

Cada persona es diferente

La formación de la imagen de los roles y el desarrollo de la orientación sexual, sería totalmente distinto de persona a persona:

  • Hay mujeres adolescentes que se acercan a los varones y expresan activamente sus deseos sexuales, asustándolos a veces.
  • Otras mujeres prefieren dejarse conquistar, aceptando los requerimientos de los varones.
  • Algunos varones sólo se sienten valorados cuando se muestran fuertes, activos y potentes, y las mujeres aprecian justamente esas cualidades.
  • Otros varones le dan más importancia al aprecio, la confianza y al amor, antes de querer tener relaciones sexuales.
  • Algunos varones están verdaderamente enamorados entre sí, tienen ansias de estar cerca el uno del otro y disfrutar su proximidad corporal sin sentir excitación sexual y concretar el deseo.
  • Las mujeres adolescentes, frecuentemente, mantienen amistades íntimas, cariñosas, entre sí, guardan secretos y comparten todo lo que es importante para ellas, sin sentir excitación física.
  • Algunos, conscientemente, se atreven a tener contactos corporales excitantes hacia mujeres y varones, pero sin comprometerse.
  • Cada vez más varones y mujeres con sentimientos y deseos homosexuales aceptan su sexualidad ante sí mismos y su entorno. Muchos buscan conscientemente grupos de amigos de igual idiosincrasia, que apoyen su identidad. Muchas veces se designan a sí mismos como "gays" y "lesbianas" para demostrar que no se avergüenzan de sus sentimientos.
  • Algunos jóvenes no saben muy bien hacia quienes se sienten más atraídos y se prueban a sí mismos. No siempre esto es consciente. Por eso muchos luchan y esconden sus impulsos homosexuales e, incluso, se distancian de otros homosexuales que se aceptan abiertamente, por temor al rechazo de los padres, los maestros y amigos.
  • Muchos varones y mujeres suelen ser activos, o pasivos, o románticamente cariñosos, a veces provocativamente sensuales, de acuerdo a como se sientan y según lo permitido por la situación.

Todo tiende a armonizar los propios sentimientos, deseos y la concepción de valores, con las expectativas de los demás y las posibilidades de cada situación. "Ser distinto", entonces, significaría "decepcionar" las expectativas del grupo para estar más cerca de sí mismo.

Apartarse de la norma puede ser doloroso

Esto no se logra sin discusiones, búsquedas y experiencias dolorosas, pero, en el presente, la situación es asumida en forma más consciente y con mayor responsabilidad. Y, sobre todo, admitiendo la diversidad de la vida: pues la vida, determinada biológica, anímica, social y materialmente, es femenina y masculina, hetero-, bi- y homosexual, joven y vieja, plena o restringida, y muchas otras cosas más.

Respeto por la vida significa respeto por la dignidad, así como por la expresión corporal y espiritual de cada ser.

Múltiples necesidades - ¿pero un solo camino preestablecido?

A pesar de la diversidad de la sexualidad, en nuestra sociedad existe un "camino principal deseado" que determinaría el desarrollo de la sexualidad.

Los niños pequeños juegan al papá y a la mamá. El círculo de amistades y conocidos está compuesto por parejas heterosexuales o personas solteras que no han conseguido pareja o no están interesadas en convivir con alguien en forma permanente, quienes -así escuchan los niños de sus padres- quizás, ocultamente, sean gays o lesbianas. En la publicidad siempre se besan varones y mujeres, porque, por ejemplo, un perfume ejerce un efecto muy atractivo. "Elisa ama a Juan" gritan los niños del jardín de infantes, bromeando. Pero que Juan pueda amar a Guillermo, no les cabe en el pensamiento. Y, en la escuela, advierten que pueden molestar mucho más a alguien si, siendo niña, le adjudican un romance con otra niña, o, siendo varón, con otro varón.

"Esto ya pasará..."

Los juegos sexuales, habituales entre los varones, son prohibidos por los adultos o considerados como una fase pasajera. "Esto ya pasará", pues, naturalmente, pronto el sexo opuesto será más interesante. Si una adolescente de 16 años aún no tiene un amigo, podría significar que no sea atractiva, que sea una emancipada o, quizás, sea lesbiana, y entonces es dejada de lado. Los varones necesitan de las amistades de las mujeres para comprobar su propio atractivo e importancia.

Los libros escolares siempre tratan de familias "intactas" y, últimamente, también de familias de un solo padre. Pero nunca en las familias conviven como pareja dos mujeres o dos varones. Las novelas de amor tratan de la pasión y la separación de parejas heterosexuales. Los padres se ponen nerviosos cuando su hijo de 17 años aún no trae a casa una amiga. Los vendedores de sistemas de ahorro para la vivienda prometen un futuro feliz en la casa propia a la familia con hijos.

En la enseñanza de la sexualidad son tratados casi exclusivamente los aspectos biológicos de las relaciones heterosexuales y la prevención del embarazo. La homosexualidad aparece, solamente, si es que lo hace, como una forma singular, que naturalmente debe ser respetada.

El camino preestablecido es la heterosexualidad

 

 


La homosexualidad, a menudo, es valorada negativamente

Las señales que reciben las niñas, los niños y las personas jóvenes en el transcurso de su desarrollo puntualizan el amor heterosexual. Ser gay o lesbiana es silenciado o, generalmente, valorado negativamente. Esto provoca una inmensa presión, que desde afuera, es imposible evaluar, y muchas veces provoca que la persona fiel a sus inclinaciones se sienta "desviada" y con necesidad de justificarse. No es asombroso que sólo pocos lo logran. La mayoría trata de eludir la presión y adaptarse a cualquier precio. Y esto puede ser un precio muy alto: amistades deshonestas, doble vida, soledad, hasta llegar al pensamiento del suicidio.

¿CUÁNTAS PERSONAS SE COMPORTAN HETERO- U HOMOSEXUALMENTE?

Las investigaciones muestran que, hasta la edad de 15 años, un 30% se comporta parcialmente en forma homosexual y un 10% en forma exclusivamente homosexual. Hasta los 25 años estas cifras se dividen aproximadamente por la mitad, es decir, un 17% que ocasionalmente se comporta en forma homosexual y un 3% que se comporta en forma exclusivamente homosexual.

¡Naturalmente masculino! - ¡ Naturalmente femenino!

La atribución unilateral de cualidades masculinas a los varones y femeninas a las mujeres, obstaculiza el pleno desarrollo de sus posibilidades para vivir sus roles sexuales en forma satisfactoria y sana. Son bloqueados sus sentimientos y deseos de relación, la comprensión, el encuentro personal informal, no sólo entre varones y mujeres, sino también de varones entre sí y mujeres entre sí. Esto incluye mostrar los sentimientos ante el otro, tener encuentros cariñosos, disfrutar del contacto corporal, compenetrarse de las necesidades del amigo y darse fuerza y consuelo recíprocamente.

Sin embargo, muchas de estas formas de comportamiento importantes para el bienestar personal, desconciertan cuando las muestran los varones. Pues esas características sólo serían propias de las mujeres o los varones gay. La desvalorización de los varones homosexuales estaría vinculada al miedo del varón a que, como tal, también puede ser pasivo, receptivo, sensible, cariñoso. Los varones serían despreciados por sus compañeros si se comportasen de forma "típicamente femenina".

En cambio a las mujeres lesbianas se les atribuye propiedades "típicamente masculinas": son frías, rigurosas, poco eróticas y severas. El rechazo y la desvalorización de las mujeres lesbianas estaría en relación con un comportamiento evaluado como "poco femenino".

Estos rígidos prejuicios desvalorizantes provocan que los gays que se comportan en el sentido tradicional de la masculinidad, y las lesbianas que se amoldan al rol femenino, generalmente no se reconocen como tales.

"M., 20 años, constató que la gente heterosexual solamente reconoce a las lesbianas cuando se presentan 'así', masculinas, hipotéticamente frías. Si usan cabello largo o zapatos con tacos altos, los heterosexuales nunca las relacionarían con lesbianas. Las lesbianas que se muestran 'así', o sea con ese modo masculino, frío, son las que se reconocen como tales, y, yo creo, ni siquiera son la mayoría."
(Lesbianas - Cuando mujeres aman a mujeres - Folleto Berlín 1991, pág. 40)

Los estereotipos usuales de "gay fundamentalmente femenino" y "lesbiana fundamentalmente masculina" son, por lo tanto, productos del prejuicio y el miedo a la desviación de los roles usuales, más que de la experiencia con la realidad de vida de las personas que aman a personas de su mismo sexo.